El lince ibérico mejora su crecimiento
Muchas son las noticias que describen las barbaridades del ser humano: guerras, conflictos, odio al diferente, sucesos… No obstante, el ser humano demuestra que puede ser extraordinario cuando vuelve a su esencia más primitiva y se aleja, por lo tanto, de ese odio inculcado por la sociedad de la competición. El amor y el ser humano no solo son compatibles, sino que son la simbiosis más pura y natural que hay. Y esto se refleja, entre otras muchas cosas, con esta noticia: la recuperación del lince ibérico.
En la década de los 90, el lince ibérico no superaba los 100 ejemplares. La situación para esta especie tan singular era bastante nefasta, pues su principal presa, el conejo, sufrió una enfermedad, la mixomatosis, que hizo desaparecer a un gran número de poblaciones de conejos en España. Este hecho, perjudicó mucho al lince ibérico y a su supervivencia. Era una especie prácticamente extinta, además, al estar muy repartidos por toda la península ibérica era muy complicado poder mantenerlos.
Sin embargo, ante esta situación tan complicada, se preparó y se llevó a cabo un programa de recuperación y conservación del lince que jamás se había hecho antes. Entre otros centros, se creó el Centro Nacional de Cría del Lince Ibérico, en España, en el cual se crían, cuidan y protegen a los linces. De hecho, este centro ha sido propulsor para la reproducción del animal, de manera completamente cuidadosa con él.
Estos pasos adelante en relación a la conservación del Lince se vieron reforzados con la introducción de los programas de reintroducción del Lince en la primera década del siglo XXI. Se implementaron corredores ecológicos que generaban una distribución completamente protegida del lince; se impusieron fuertes sanciones a la caza furtiva y se iniciaron campañas de concienciación alrededor de la importancia de proteger un animal como el lince, que vivía en una situación de fragilidad.
Y así, después de todos estos esfuerzos, llegamos a la actualidad. Según los últimos datos, el lince ibérico ha pasado de los 90 ejemplares, en la década de los años 90, a los 2500 ejemplares en el 2025. Estamos ante un crecimiento sin precedentes, gracias a la acción de todos estos colectivos humanos que han hecho posible un aumento abismal en muy poco tiempo. Además, la tendencia de su supervivencia es positiva, aunque la escasez de conejos, el furtivismo, todavía vigente, y los atropellos en carretera, ponen las cosas más complicadas a su conservación definitiva. Aun así, la voluntad de su conservación es total. Precisamente, estos inconvenientes son los motivos que hacen que la preservación del lince ibérico sea fundamental y se mantenga con aún más motivación.
Así que sí, podemos considerar que el resurgimiento del lince es una noticia real. La especie ha pasado de estar en “peligro crítico” a ser considerada “Vulnerable”. Si bien todavía se puede considerar una especie “en peligro de extinción”, la situación de este animal ha mejorado a unos niveles muy positivos, comparándolo con su situación drástica en los 90.
El resurgir del lince ibérico es un incentivo muy esperanzador para la protección de animales en peligro de extinción y demuestra que la humanidad puede llegar a hacer cosas extraordinarias.